
Por ello es que iré directamente al único afrodisíaco que en mi humilde investigación tiene un porcentaje aceptable funcionamiento. Además, no necesitamos ni medir las dosis, ni la calidad porque al ser algo tan accesible, común y variado, tenemos una gama de opciones increíble.
Sin mas prolegómenos develaré ante ustedes a que mágica sustancia me refiero… señoras y señores, ante ustedes el ALCOHOL!! Inclínense ante él!! (Previo mirar hacía atrás porque no queremos que alguien que ya lo consumió nos de una sorpresa poco grata).
Si señores este elixir de los Dioses, que la humanidad ha descubierto más o menos al mismo tiempo que empezó a existir, el cual nos dió muchas alegrías pero también tristezas (sin ir más lejos, recuerde usted lo que hizo el beodo de Galtieri) es la solución a su falta de actividad sexual.
Suelte esa botella! No me refiero a que se tome todos los licores que guarda en al aparadorcito para olvidar las penas. No! Déjelo! Pero déjelo! Bueno, está bien, déle un beso al jugoso pico de esa botella de licor de mandarinas de la abuela, pero solo uno eh!
Os revelaré el uso de este preciado líquido. Simplemente ponga ebrio a uno y lléveselo pa´ la pieza. Demasiado simple, no? Pues es que funciona así. Si, si no necesitamos nada más, sólo un señor, adepto a las bebidas con graduación alcohólica que nos caiga en gracia y que se deje pagar un par de tragos por nosotras. Si amiga esto es una inversión, la cual dependerá de la cantidad de esta bebida que necesite nuestro candidato para lograr el estado de “enamoramiento inducido”.
¿Qué elegimos para lograr el estado de “enamoramiento inducido”? En principio optemos por la bebida preferida de la victima, déle a elegir y cómprele no menos de 5 tragos (uno tras otros, no se los traiga todos juntos porque podrá intuir que lo queremos emborrachar). Luego, y a los efectos de acelerar el proceso, propóngale cambiar el trago y elija usted alguna bebida blanca (tequila, vodka, grapa o alcohol fino como última instancia). Es importante que usted no se ponga ebria porque la imagen sería dantesca, imaginese: alcoholizada, abrazada al señor que está en el mismo estado o quizás un poco mejor, contándole sus desgracias y hasta, posiblemente, revelando nuestro plan siniestro porque como dice el dicho: “los borrachos y los niños siempre dicen la verdad” (aunque me animo a discutir la verdad de las despreciables crías de humanos).
¿Cómo actúa el alcohol? La medicina podrá explicarle completamente lo que hace el alcohol en nuestro organismo pero, desde la óptica de este trabajo, lo que importa es que el alcohol actúa como un “obnubilador”, cambia la visión de la realidad, algunos dicen que la deforma… es lo de menos amigas, ustedes ya vienen deformadas de sus casa, es imposible más deformación. Por ello el alcohol nos transforma en bellas, deseables, en objetos sexuales (que es denigrante para cualquiera pero no para nosotras las feas que anhelamos que alguien nos use pa´ eso).
Como fin de estos pequeños tips para “enamorar”, debo decirle que logrado el estado alcohólico, nos restará arrastrar al señor hasta un remis o taxi para conducirnos finalmente a nuestro nido de amor. Una vez allí, esta de más amiga que detalle lo que deberá hacer, pillina! Pero una opción válida, luego de tan importante inversión y para asegurarnos una actividad sexual regular, es el secuestro. Píenselo, pero como todos sabemos esta seguridad es algo pasajera, ya que nos durará lo que dure la paciencia o la fidelidad de los precintos y/o esposas que hayamos elegido para maniatar a nuestra victima.